miércoles, 13 de julio de 2016

Tlacatecolotl: simulacro de muerte


De nuevo caminamos sin sentido. Las piernas y los pies se mueven en un acto involuntario hacia ningún lugar. A veces damos hasta 9 vueltas por los mismos lugares, por las mismas calles. 9 círculos desesperados; como si esperáramos que a la siguiente vuelta todo fuera diferente. Pero nada. Todo sigue igual. 9 círculos hacia el Inframundo y seguimos caminando. Encrucijadas encontramos a nuestros pies, al azar eligen una dirección dentro de este infierno terrenal.
     Ya no somos los que dirigimos nuestros pasos. Nos son indiferentes las sendas. Todas están bañadas por una monotonía repulsiva, por una nauseabunda repetitividad. Todas parecen igual de grises, igual de deprimentes. Más aún, cuando ya sabemos que todas desembocan en el Mictlan. Ya las brujas Christine y Stevie revelaron la máxima cósmica: No road is the right road.




     No sabemos qué más hacer. Tenemos bien presente que debemos prepararnos para la muerte, guardar un poco de capital para pagar una cremación o algo por el estilo, para no dejar con esa chocante carga a quien sea que se encuentre cerca de nosotros, en el momento en que el azulado Shinigami nos guíe al Vagomundo... Si para ese instante siguieran vivos nuestros familiares y amigos importantes, lo más probable es que alguno de ellos se encargaría de nuestro funeral. Pero, seguramente en nuestra locura romperemos todo lazo con familiares y amigos, para morir al poco tiempo a solas, a un lado del camino, o en medio del desierto, el bosque, la selva o la jungla de asfalto. Es imposible predecir dónde decidirán las piernas y los pies; que será un buen lugar para ser reabsorbidos por el universo. Tal vez quieran ser comidas por las ratas en una gran y decadente ciudad del mundo, un Los Ángeles, New Orleans, Cali, Mumbai, Bangkok. O podrían desear ser devoradas por coyotes en el desierto Mexicano, o jaguares en la selva del Amazonas, o tan sólo terminar en el fondo del mar...



     Ya no sabemos hacia dónde continuar. No queremos simplemente rendirnos y esperar que llegue la muerte, varados e inmóviles en este ficticio sosiego... Pero tampoco queremos salir a conquistar el mundo, a demostrar que somos más que los demás, que sabemos y tenemos más que ellos. No nos emociona la idea de ganar grandes cantidades de dinero, ni ser especialistas en una disciplina ciencia X. Rechazamos los credos y doctrinas cuyo ideal es laborar para un patrón o convertirse en patrón; no importa qué tipo de dictador, da igual si es el déspota que dirige una gran corporación, una oficina, la línea de producción de una fábrica o el traficante del barrio... Ir por los caminos de la resistencia y la descolonización suena atractivo, pero no lo es tanto al ser perseguido por el Estado, la Iglesia o una Transnacional; ser clasificado como esquizofrénico, marginalizado, desaparecido, desahuciado.
     Frecuentemente nos preguntamos qué pensarían nuestros padres, maestros y amigos, si escucharan nuestros sentimientos... Que sentirían las grandes mujeres, brujas-guerreras de gran fortaleza y valentía: nuestra madre y las amigas y/o amantes que tanto han confiado en nosotros y, al decir de ellas, en nuestras capacidades, al vernos ahora convertidos en Ronin... Y nosotros mismos no sabemos exactamente por qué nos convertimos en uno. Suponemos que es porque no hemos podido dar una expresión cabal a todos y cada uno de la multiplicidad de seres que habitan este cuerpo depravado que llamamos Tlacatecolotl. Creemos que sin esta comunicación íntegra y dialógica es imposible canalizar las peculiaridades, particularidades y talentos de cada ser, hacia una o varias actividades específicas que le brinden paz y regocijo a cada uno de estos seres; que todos consigan el placer del sosiego, y no solo nuestra parte corporal-material.



     El problema es que todos hablamos al mismo tiempo, y entre tanto mitote nunca se llega a nada; por estar discutiendo unos con otros es que nos dirige el azar... Sinceramente creemos que todo se debe a que desde temprana edad, por motivos, situaciones, posiciones estelares desconocidas, por alguna brujería o alguna otra causa más oscura, estamos cansados de entretejernos entre la red de las vidas de los demás. Por muy pocas personas sentimos verdadera preocupación, afecto, amor, respeto. Todos los demás son como fantasmas; seres de una dimensión inmunda. Nos parecen repulsivas sus palabras sus horribles sentimientos: odio, lujuria, omnipotencia, avaricia, codicia. Con excluyentes y dominantes conceptos. Formas de habitar escandalosas, toda la trama de sus vidas (de la sociedad) nos parece aberrante, nos es insoportable...


Cocijo

***
Estas y otras xilografías de Frans Masereel aquí.


lunes, 4 de julio de 2016

Inhalantes: el deseado olor del extravío


“Pivi”, “activo”, “cemento”, “monas”, “pegazo”, “yonks”

Desde que tengo memoria, si no es que ésta también empieza a sufrir de achaques, he conocido personas, la mayoría de ellos jóvenes, que consumen activo, pintura aerosol, pegamentos u otro derivado de químicos solventes, para estimular estados de conciencia. Estas sustancias los vuelven adictos desde la primera inhalada. Hay incluso quien no supera el hábito “de estar pegado” desde pequeño, a causa de una adicción irreversible; el usuario experimenta constantes niveles de despersonalización. A la larga, las monas son causantes de enfermedades respiratorias, enfisemas, taquicardia, sinusitis. El abuso de sustancias odoríficas deja remanencias permanentes en el cerebro, resacas, intensos dolores de cabeza. Los usuarios bajo este efecto presentan comportamientos incongruentes, que van desde el simple desapego a las normas sociales, la falta de atención o fijación de metas personales, ralentización y descomposición del sistema motriz, hasta enfermedades en la psique. Padecimientos muy semejantes a los que también el alcohol, en exceso, provoca. Si es sabido (y en estos días aún más, pues existe mucha información al respecto) del irreversible daño que producen, ¿por qué los jóvenes siguen utilizándolos?




“Vas sintiendo calorcito. Te vuelves fuerte. El aire huele a rosas mientras navegas al infinito”


Creo que esta respuesta es un poco difícil de concretar, si no profundizamos en la genealogía del uso de inhalantes. Comencemos primero con la procedencia y el inicio, que datan desde la antigüedad, pasando por diversas etapas que me gustaría retomar a lo largo de la historia. Parafrasearé a continuación.[1]
     Como es sabido, las civilizaciones antiguas han compartido muchas características en común, y la alteración de estados de conciencia no es una excepción: los antiguos mesopotámicos, entre ellos sumerios y babilonios, aspiraban humos de resina e inciensos para obtener un contacto directo con la divinidad; así mismo los griegos, cuando solicitaban alguna revelación a los oráculos situados en Delfos o Dodona; aspiraban humos concentrados de incienso, y mediante  ellos una declaración divina era pronunciada. Debemos añadir a estos ejemplos el caso de los antiguos mesoamericanos. A través de vaporizaciones de plantas medicinales, dentro de un temazcalli, los penitentes entraban en estados de conciencia alterada, donde hacían contacto con las fuerzas naturales que los proveían y dañaban, dependiendo su función; sin contar los complejos rituales que también realizaban frente al humo. Actualmente los santeros y curanderos africanos emplean aromas, humos y vapores, para inducir trances en personas.
      Otro dato interesante que nos revela el uso de inhalantes a lo largo de la historia, es su semejanza con el alcohol. Los analgésicos y la anestesia, en la medicina moderna, fueron las primeras funciones del éter. Durante mucho tiempo se ha utilizado el tolueno con finalidades pictóricas y textiles, desde esmalte de uñas hasta grasa para zapatos. Al popularizarse el estado alterado que provocaban estas sustancias, fue que comenzó el abuso y comercialización desmedida. Tengo conocidos que afirman que estar chemo es disfrutar de una instantánea borrachera, cálida y efímera, pues el efecto dura a lo mucho media hora. En períodos críticos uno llega a alucinar, a sentirse como desapegado del cuerpo. Por ello no me sorprende que en la época de prohibición en Estados Unidos, por ahí de los años 20, los inhalantes hayan sido el sustituto ideal para el alcohol. Generaron sensación por un producto exequible en el mercado; la prohibición sólo aceleró su consumo. Primero fue la divulgación de los efectos del cloroformo, éter o tolueno, no como compuestos químicos en la elaboración de detergentes, perfumes, combustibles o diluyentes; sino como en la antigüedad: para inducir efectos psicoactivos.
     Ahora bien, no es lo mismo doparse con resinas, plantas e inciensos de origen natural, que con soluciones químicas, potenciadas en laboratorios especializados. La forma en que el ser humano se droga parece ir modificándose a lo largo del tiempo, igual que sus intencionalidades y modos de vida. Si tomamos enserio el papel de los inhalantes como práctica en la vida religiosa de las personas, no hay mejor ejemplo que el de los chavos actuales, cargando un San Judas Tadeo en una mano y en la otra una bolita de papel higiénico empapada de pivi, moneándose a modo de ritual eclesiástico. Singularidad, con apariencia de prohibición, gracias a una iglesia católica que lo remunera a través de la ignorancia.



  
“La última inhalada y seguimos inhalando…”   

Entonces, si nos hemos remontado a los posibles orígenes del uso de solventes con fines recreativos, notando que su uso, aparte de nocivo, resulta mediático, y éste beneficia a las autoridades del estado. ¿Sería posible definirlo como un problema social? Sin duda alguna, pero no actual, mucho menos jerárquico, sino general y degenerativo. La adicción a cualquier sustancia a lo largo regulariza y destruye al consumidor en diversas etapas. Aun después de los años 60, donde se pensaba que sólo los marginados, los pobres, individuos pertenecientes a las clases bajas, eran los únicos que recurrían al uso de inhalantes como vías de escape. Me sorprende ver cada vez más jóvenes, incluyendo docentes, ricachones, o poseedores de una estabilidad familiar óptima, sumergidos en esta práctica; la ebriedad desde donde se mire. El PVC no me asusta más que el alcohol, la marihuana o cualquier otra sustancia que se utilice para lucrar con los estímulos; me impresiona ver cómo el abuso de inhalantes ha terminado por marcar a toda una generación, sustituyéndole deseos, inutilizándola.
     Existen algunos Monosos de un potencial intelectual sumamente desarrollado, aunque sean incapaces de llevarlo a cabo. Son excelentes seres humanos, reflexivos, sensibles, ingeniosos y muchas veces incomprendidos, pues por más ideas que intentan compartir con el oyente, su dicción oral, debido al abuso del activo, ha terminado por atrofiarse. Lo que no logro precisar es: ¿Acaso el uso de inhalantes, en algunas personas, provoca efectos favorables en su conducta, y no como los estereotipos sociales los han juzgado? No tengo una respuesta clara aún para esto. Lo que sí sé es que no he conocido chemos que haya dejado la mona, como tampoco un alcohólico suelta la botella de la noche a la mañana.




     “En cierta ocasión me encontré con un amigo. Siempre se distingue por traer el aroma a PVC, impregnado como loción corporal. Me pidió prestada mi guitarra y caminamos a lo largo de una avenida principal, alrededor de veinte minutos, los cuales él aprovechó para entonar unas rolas de los Caifanes, Reik, Banda Bostik, entre otros éxitos populachos. Sorpresa: en varios establecimientos le dieron propinas de cinco a diez pesos, pues en verdad, el bato interpretaba excelentes canciones. Al término de la calle, yo le pregunté: ‘Y bueno, ¿qué vas a hacer ahora con el baro?’, a lo que él me contestó: ‘Iré por otras yonks”.    



Nastero Olvido


martes, 24 de mayo de 2016

Ética en el oficio de las armas y las letras


“…el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta en que ahora vivimos, porque aunque a mí ningún peligro me pone miedo, todavía me pone recelo pensar si la pólvora y el estaño me han de quitar la ocasión de hacerme famoso y conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada…” (DQM, cap: XXXVIII)


     Nunca he terminado de leer “Don Quijote de la Mancha”. He tardado diez años de mi vida en concluir el primer tomo. Lo leo sin constancia, pero sé que un día lo concluiré bien releído. Que leer esta obra es como escribir otro libro, insinuaría Borges en su cuento Pierre Menard, autor del Quijote. Cuando regreso a sus páginas siempre noto algo familiar. Muy pocas obras logran eso en el lector, saber que estás siguiendo la misma secuencia de historia que abandonaste. Si una obra literaria no logra hacernos recordar el entramado de sus pasajes, no marca una continuidad apreciable o cualquier tipo de referencia al argumento central, es un caso perdido.



       Para concebir la ficción en el Quijote, hay que tomar en cuenta la importancia de los demás libros que lo conforman. El personaje protagónico: don Quijote de la Mancha, aparte de representar una especie de heterónimo del autor, es también una respuesta a la literatura de caballería, en el momento culmine de una tradición. Cervantes extrae el carácter vital de los arquetipos caballerescos, honor y virtud, modernizados en un héroe utópico, que en realidad figura el caos y la locura. La cantidad de peripecias es innumerable, éstas pueden leerse sin orden aparente, ubicando muy bien los puntos exactos donde la historia hace digresiones o pausas. Todos los libros del Quijote son las vidas de los personajes secundarios que lo conforman. El núcleo de la narración tiende a inclinarse hacia el caballero andante, a veces a su escudero Sancho Panza, como dos formas dinámicas de la misma acción. El libro debió ser toda una singularidad para su época, el argumento es simple y arriesgado: un loco se lanza al mundo, toma justicia por sus propias manos, bajo viejos códigos de caballería andante. La tarea del autor es reinterpretar la “ética moderna”, satirizada en un mundo sin héroes, tiempo en el que los españoles han descubierto un nuevo continente. Entonces los caballeros andantes dejaron de vagar por Europa, enfrentando gigantes para salvar a princesas; en lugar de eso conquistaron las civilizaciones mal llamadas indias. Si los caballeros de Carlos V hubieran tenido algo de la locura del Quijote, una conquista muy diferente hubiera sido la de América Latina. El valeroso hidalgo representa la figura anticuada, irreverente a una sociedad utópica, sujeto a la contradicción de los valores que defiende. Don Quijote no sabe que está loco, sólo los locos se dan cuenta de su padecimiento.


     “…quizá la caballería y los encantos de estos nuestros tiempos deben de seguir otro camino que siguieron los antiguos. Y también podría ser que, como yo soy nuevo caballero en el mundo, y el primero que ha resucitado el ya olvidado ejercicio de la caballería aventurera, también nuevamente se hayan inventado otros géneros de encantamientos…” (DQM, cap: XLVII)

     Y si la civilización es la locura del mundo, algo semejante al Quijote experimenta un escritor en nuestros días, así la ética de tomar por oficio las armas o las letras, pues se necesita de un complejo desarrollo de valores, personales ante todo, a la hora de concebir obras no sólo de interés o entretenimiento. A esto refieren los capítulos XLVII y XLVIII, donde el canónigo y el cura infieren acerca de la literatura de caballería, poniendo en duda la verosimilitud de aquellas historias ante la vida real. Esta discusión entre el sentido fantástico y la simulación realista de cualquier obra, ha derivado en múltiples análisis a lo largo de la teoría literaria; Cervantes de Saavedra, a partir del capítulo Discurso acerca de las armas y las letras, hace un verdadero ensayo de su propio libro, basado en una crítica a la literatura del siglo XVII. El escritor lega una imagen del mundo que desconoce a las personas del futuro, la sociedad puede seguir desmoronándose mientras tanto. 


Gregorio Ruiz Eñor

***

 Estos y otros gravados de Gustave Doré en: http://es.123rf.com/

jueves, 5 de mayo de 2016

Paradigmas juveniles en el cine de autor


Porque no se trata de hacer una reseña como tal, sino de analizar algunas diferencias y similitudes que, después de ver estas dos películas, surgieron a modo de directrices temáticas. En ambos argumentos es explícito el tema de la juventud. ¿Cómo se percibe actualmente el papel de los jóvenes, en el cine independiente? A través de dos visiones distintas, apegadas al artificio de su arte, estos autores realizan una estupenda introspección de los valores que conforman a la juventud actual. 




Por un lado, con “Guten Tag Ramón” (2013), tenemos una interpretación de la realidad, abordado desde la perspectiva de los jóvenes migrantes. Un país como Alemania, que pese a los conflictos armados más devastadores del siglo XX y el racismo latente en sus barrios bajos, logra convertirse en una nación empática, semejante a la mexicana en muchos aspectos, pero ante todo, a la manera de asumir sus respectivas tragedias. La intención de Jorge Ramírez Suarez era precisamente ésa: desmitificar al monstruo gótico en una época no romantizada, tarea a veces difícil, debido, no sólo a la barrera del lenguaje, sino al prejuicio social. Recuerdo un diálogo entre Ramón (el protagonista), casi al final del filme, con su madre, después de haber regresado de Alemania. Ella le pregunta cómo es la nación teutona, y él contesta: un país lleno de castillos antiguos y mucha nieve. Esas agallas que tiene el joven mexicano de huir no sólo del hambre y la escasez, sino del narcotráfico, lo impulsa a adaptarse en un país lejano, desconocido, con tal de enviar dinero a casa. La juventud actual se sobrepone al papel que la sociedad le suele imponer. Vemos un joven capaz de tomar decisiones, aventurarse y vivir lo mejor posible, haciendo del país teutón, un segundo hogar.




Por otro lado está “Wholetrain” (2006) de Florian Gaag, donde la juventud adquiere otro carácter. Así ambas películas son diferentes y, al mismo tiempo, empatan en el manejo del tema. En esta ocasión se trata de un grupo de grafiteros, que contrarios al honrado y a veces ingenuo personaje de Ramón, intentando desenvolverse en las calles de Alemania, éstos se adueñan de las mismas. El arte urbano es vital para hacerlo. Entre los grafiteros es común competir, como grandes artistas deben marcar su territorio con tagers y realizar murales en los vagones del tren, estando inactivos en los talleres. Aquí vemos la enorme diferencia en la conducta de la juventud. Los personajes de “Wholetrain”, parecen decir: “el arte va en serio, nada nos detendrá”. Son la expresión de la adrenalina, la trasgresión del espacio público en búsqueda de un espacio propio, para realizarse como artistas y ser cada día mejores, incluso poniendo en riesgo sus vidas.


Nastero Olvido




miércoles, 4 de mayo de 2016

Si nos atraviesa




La tensión que generamos al no abrir los ojos,
aun acercándose lo inevitable,
es proporcional a la fuerza que impactará nuestros labios.


Ulisses Luján

sábado, 30 de abril de 2016

Prefacio a Gésar de Ling


Tu dignidad, ¡oh, guerrero!,
es como el rayo en las nubes de lluvia.
Tu sonrisa, ¡oh, guerrero!,
es como la luna llena.
Tu poder invencible
es como un tigre abalanzándose.
Rodeado de tropas,
eres como un yak salvaje.
Convertirse en tu enemigo
es como meterse en las fauces del cocodrilo:
¡Oh, guerrero, heredero ancestral
protégeme!




Chógyam Trungpa Rínpoche

martes, 26 de abril de 2016

Noche que envía un alacrán mientras duermo


En aquellos huesos rotos que fui
Obsérvese la continuidad del siglo,
La ceniza del acontecer,
Inamovible, como ráfagas dormidas.
Más allá de donde estoy,
Aquí de pie, frente a mi fantasma,
Juego ahorcado a que el delirio
Posee las plumas
Esenciales para brotar de los escombros.
A esta altura con olor a suavidad,
Con los panes tiernos del ayer
Sin rendirse un miligramo siquiera.
Tullidos de uniformidad
De perversión
Sin sangrado,
Haciendo homúnculo de placeres
Para que cada quien naufrague a sus anchas.
Hacia los pasos que no existieron,
Hacia los atardeceres sin partículas.
A cada rincón de esta casa de negrura,
Esta esfera cambiante que sobreestima
La medida exacta de su propia extinción,
Como el fuego
Si lograse perdurar en la memoria.


Geranio Palomar Careno 

domingo, 10 de abril de 2016

El otro héroe






Al llegar a la última cámara del laberinto de Cefalú, el héroe se encontró frente a frente con un espejo. Este artefacto mágico le dijo:
     –Has hecho bien en llagar hasta aquí. Ahora cruza el verdadero laberinto.


Gregorio Ruiz-Eñor




jueves, 17 de marzo de 2016

Reseña de "Putas Asesinas"


Roberto Bolaño se ha consagrado como uno de los escritores más exitosos de los últimos años. Gran narrador de crónicas, cuentos, artículos periodísticos y novelas memorables, ha bifurcado a través de nuevos adeptos estilísticos la siempre joven literatura latinoamericana. Putas Asesinas es un breve cuentario escrito por ahí del año 2001. Obra novedosa, si se toman en cuenta las valiosas figuras poéticas que en él convergen. Por encima de lo que algunos infrarrealistas digan de Bolaño, este autor denota un estilo narrativo muy particular, lleno de recursos poéticos sin ser poeta. Porque a veces la poesía y el cuento buscan provocar un mismo efecto en el lector: arrebatándolo por un breve momento de la realidad, es que Putas asesinas parece lindar entre ambos géneros. Antes que todo, el libro pondera una filosofía del peligro que a su vez nos congenia con ese mundo lacrimógeno, pandillero, repleto de mujeres fantasmas, putas delincuentes.




      (A continuación haré cinco breves reseñas de algunos cuentos recopilados en esta antología)
      El relato que inaugurara este cuentario lleva por nombre “El Ojo Silva”. Un fotógrafo aventurero relata varios pasajes de su vida, entre los que sobresale un viaje que hizo a La India. Sin embrago, este cuento también llega a ambientarse en un café berlinés y las calles de la Ciudad de México, muy a la usanza de los Detectives Salvajes. El viaje se vuelve un tema recurrente, a lo largo de la narración, ésta a su vez esconde una escalofriante realidad, proveniente de la lejana India, donde se castra a los niños para convertirlos en dioses. Los de delirios de un pedófilo, para con el deseo más cercano y prohibido, amor, terrible caridad, de un hombre hacia un niño dios.
    Los cuentos de esta antología a veces resultan atroces, con dejos fantasmales, que aparecen historia tras historia como recurrencias de una existencia real y visceral. Así sucede en los “Últimos atardeceres de la tierra”, cuento cuya anécdota gira en torno a un duelo que sostiene un padre con su hijo: dos chilenos, dos contrincantes, de vacaciones en Acapulco (1975). Roberto Bolaño denota aquí su maestría en la crónica, reformulando un cuento a través de anotaciones de viaje, casi poesía en prosa. Este cuento ambientado en un picadero de mala muerte, desfasa la realidad mimética que hay entre padre e hijo, para ambos encontrarse siendo víctimas del mismo destino.
      “Putas asesinas”, el cuento que da nombre a esta antología, trata de una prostituta loca, que sufre cierto trastorno mental muy parecido al de la esquizofrenia, esto la orilla a cometer un acto barbárico contra un joven que ve bailando en televisión. Este tipo de paranoia se llama: erotomanía y Bolaño la utiliza aquí como detonante de su historia. La mujer termina secuestrando al bailarín, para después hacerle el amor, sodomizarlo, y finalmente matarlo; no sin antes pasar por una larga apología de su crimen, frente a los ojos de la víctima.
      En el cuento “Fotos”, Bolaño retoma al personaje Arturo Belano, uno de los protagonistas de la novela Los detectives salvajes, el cual, como se sabe, es poeta. Dado que los personajes de Bolaño siempre están al filo de la aventura romántica, nos encontramos con un Belano perdido en un pueblo desierto, muy al estilo de Rimbaud en sus últimos días de vida: en África el poeta arde. Belano acepta su extinción en aquel pueblo abandonado, en medio de la nada, como una retribución de lo vivido.
        Otros claros ejemplos del compromiso que Bolaño siempre tuvo frente a la poesía, sin dejar de lado sus geniales atisbos en la prosa, se encuentran en los cuentos “Carnet de Baile y Encuentro con Enrique Linn”, quien es uno de los poetas más influyentes y prestigiados de Chile. En éste vemos la reconstrucción ideal de un Linn en constante fuga, la precipitación infernal de un genio decadente, esperando siempre la partida y para nadie el retorno. 
      


Urginea Monterroso

miércoles, 9 de marzo de 2016

Días de otro tiempo


En algunos lugares o por medio de mis colegas, me he enterado del porqué la rareza de estos días, marcados desde el 7 al 12 de marzo. Supuestamente estamos cruzando por una torsión de tiempo, conocido como nemontemi, "lo que se ha vivido", "lo que completa un periodo de vida", por los pueblos antiguos de mesoamérica. La explicación para esta extraña lluvia con sol, presencia exagerada de arcoíris en el cielo, fuertes ventarrones que arrancan árboles de raíz, responde a que nos encontramos entre los 5 días que completan la cuenta solar; la naturaleza cruza, cada año, por este tipo de sensibilidad regeneradora, antes de cerrar un ciclo calendárico. Dichos fenómenos responden a la influencia cósmica que la tierra recibe del universo. 





El tiempo ordinario, registrado en el tonalpohualli, queda suspendido para dar cabida a otro tiempo, proveniente de las cuentas nemontemi, que a su vez se rigen por medio de una cuenta a parte. Al cruzar estos 5 días la cuenta calendárica vuelve a retomar su marcha y el año solar da comienzo a la veintena llamada atlcahualo, con ésta se inaugura el "año nuevo" indígena, casi a inicios de la primavera. 





Haciendo un poco de memoria, recuerdo que el año pasado, alrededor de las once y media de la noche, el cielo adquirió un tono rosáceo, que alumbró alrededor de dos horas el cielo nocturno, tal y como si estuviese atardeciendo. Así, pues, la respuesta a estos días tan extraños podemos encontrarla en la sabiduría antigua. Bien dicen por ahí: "febrero loco y marzo otro poco".


Urginea Monterroso   

domingo, 6 de marzo de 2016

Comentario de "Los Hermanos Karamazov"




Evitando la hueva de medir esta novela por su grosor, juzgarla por su portada o peor aún, adularla a partir de algún sello editorial específico; adquiramos el tiempo para leerla, para apreciar La patología del ser en sus más profundas dimensiones; Los hermanos Karamazov de F. Dostoyevski, continúa teniendo la solidez de una obra primeramente humana y, por lo tanto, artística.
      Gracias a sus tres protagonistas, esta novela es capaz de conmovernos, reflexionar acerca de las cuestiones morales más intrínsecas del ser humano. Sus personajes secundarios, acuden fieles a un papel de inquisidores; espíritus proscritos, atormentados y amorosos, que han optado por abandonar su propia voluntad. El trío representa la sed parricida, saciada sólo a través de la mimesis del dolor; sobre un clima perverso, donde ni los inocentes pueden ocultarse de la agonía moral.
      Más allá del crimen común, se logra concebir un acto de fe, verdadero y riesgoso. Si a Dostoyevski se le tacha de anti-anarquista, en Los hermanos Karamazov, parece exclamar un desafío a las normas sociales de cada ser humano, a la última estación del espíritu antes de lanzarse al vacío. Sin interpretaciones: existe en esta novela un misticismo casi fantástico, aunque el autor esté revolcándose en sus charcos realistas. En estas hojas aparecen pasajes bíblicos cargados de estridencia metafísica, anécdotas coléricas, recogidas del fuego santo de los altares; elementos que atrapan al lector desde un primer instante.
      Existe un pasaje en la Rayuela de Cortázar que evidencia a La Maga, siendo pésima para reconciliar gentilicios con los nombres de pila rusos en cualquier novela; si algo tiene ésta es que su forma logra emitir una voz única, reconocible, intentando prevenir lo inminente: el crimen.
      Los Hermanos Karamazov es sin duda una novela, digna de se clasificada como obra de arte, esta apreciación deviene, más allá de cualquier culto literario, antes o después de nuestros días, a la perennidad de la realidad mística que nos aqueja actualmente.


Gregorio Ruiz-Eñor

sábado, 5 de marzo de 2016

Nota informativa extraída del cuento “Los cautivos de Longjumeau” de León Bloy




     El pacífico pueblo de Longjumeau, Francia, ha captado la atención las últimas semanas debido a un insólito caso de suicidio conyugal. Los Fourmi, joven pareja, recién casados, aparentemente felices, recluidos en una soledad sospechosa que duró varios meses dentro de su mansión, el pasado viernes 24 de Enero optaron por quitarse la vida. 
     Hasta ahora se desconocen los motivos reales, que orillaron a estos chicos a cometer el suicido conjunto. La policía local está sobre el caso, aunque se ha descartado cualquier tipo de pleito conyugal. Los familiares niegan que hayan sufrido de psicosis, depresión o cualquier otro tipo de trastorno. Era una pareja sana, dice el sacerdote de Longjumeau. 



Urginea Monterroso




viernes, 4 de marzo de 2016

Las corrientes del río Viosa


     




Menecio, hijo de Jápeto y Asia, caro al fuego de Cronos, era uno de los titanes sublevados al trono de Zeus durante la titanomaquia. Un día este gigante se encontraba tirado en los valles del río Viosa, cuando comenzó a escuchar el melodioso flautín de un aeda componiendo a la lejanía. Mientras se encontraba deleitado por aquella parafernalia, el titán extravió su imaginación en las pasiones más carnales, tanto fue así, que del otro lado del río divisó a Atenea, bañándose con un grupo de mujeres. Al principio también Menecio dudó que aquello fuera posible: ¿una diosa como Atenea, con la guardia baja? Pero en el fondo del titán también se había fraguado un sentimiento más odioso que el mero impulso de violarlas, de algún modo pensaba amar a cada una de ellas y cambiar su postura frente a Zeus por haber creado tanta belleza. Cruzó el río y caminó en dirección a las mujeres que reían y chapoteaban entre las aguas, pareciendo un grupo de nereidas indefensas, ignorantes al cruel destino que se avecinaba. De pronto, Menecio sintió su tobillo ser sujetado por una liana, la otra pierna también quedó inmovilizada, tarde comprendió que aquello se trataba de una trampa que lo conduciría al Hades. Cuando el cielo se desgarró, Zeus ya le había lanzado un relámpago homicida entre las piernas. Aquella tarde, las corrientes del río Viosa se bifurcaron, una de ellas se convirtió en el salvaje y tempestuoso caudal del Drino, y la otra en las clamosas aguas del Aoos, donde juegan las ninfas.  


Gregorio Ruiz-Eñor